lunes, 11 de junio de 2007

LOS CAMINOS DE MONTAÑA Y NEBLINA DEL ESTADO TÁCHIRA

Cuando se disfruta de un viaje por las tierras maravillosas del Estado Táchira, uno puede tomar el camino que más te guste, ya sea para descubrir las Rosas de Michelena, ó para probar el más sabroso café en San Antonio, o más bien para entrar en la zona colonial del San Pedro del Río, pero hoy nosotros saldremos de San Cristóbal vía Táriba para adentrarnos en el camino de las montañas y la neblina.

Táriba es un pueblo ubicado al norte de la capital tachirense, con sus más de ochocientos 860 metros sobre el nivel del mar, presenta un clima muy agradable en un lugar que describe perfectamente a los andes venezolanos.

A Táriba la llaman la Perla de Torbes, y es aquí donde se realiza en el mes de agosto la feria más antigua de Venezuela, la de la Virgen de la Consolación. Al estar en este pueblo visita su basílica, siempre tan hermosa como la mayor parte de las iglesias venezolanas; camina por el Boulevard de la Virgen de la Consolación de Táriba y visita su museo, pasa por el Puente Libertador y conoce el Parque Río de Torbes.

Siguiendo el camino hacia el norte llegaremos a otro poblado que esta entre las montañas, Cordero, ubicado a más de 1.100 metros sobre el nivel del mar, ofrece ante nuestros ojos un espacio cautivador, donde la agricultura y los caminos de flores, en este caso claveles, hacen del viaje todo un paraíso natural.

Cordero fue fundado en el año de 1747, y para decir que se paso por ella es necesario visitar la Quebrada la Cordera, donde el agua cae pura desde lo alto de las montañas, así como conocer las casas donde se prepara la tradicional bebida andina, el miche.

Al seguir el recorrido por los paramos entre claveles y pompones; uno asciende al Parque Mesa de Aura, donde la neblina desciende en aquel lugar donde el río pasa y nos invita a quedarnos para disfrutar de un día de comida con el canto de la naturaleza.

Si seguimos caminando por lo alto de las montañas podemos llegar hasta El Zumbador, un lugar del páramo que esta a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar, y lo llaman así por el ruido que hace el viento en nuestros oídos, se vuelve un zumbido que se hace difícil de describir con alguna palabra. Desde ahí se puede disfrutar de los maravillosos paisajes que están alrededor de estas colinas, eso sí, los abrigos son necesarios, ya que el frío se hace más fuerte en estas alturas, aunque uno puede calentarse con un espeso chocolate caliente acompañada de una suave arepa andina.
Fotografías:

5 comentarios:

Gerardo Omaña dijo...

Gracias por ese recorrido turisticamente bello que llegó de nuevo a mi mente con tus letras.

Recibe un abrazo en tu alma.

JJ - dijo...

Qué paseo extraordinario, contigo viajar es un gran placer.
Divinos paisajes y hasta me llegó el aroma de ese café y de la brisa fresca mezclada con la vegetación.
Gracias por invitarnos!!!!

Lucila dijo...

Qué maravailloso pasar por aquí y recorrer sus fotos y esos lugares tan hermosos en su narración.
Gracias por esos paseos.

Un besito iluminado!!!

VIAJERO dijo...

Gracias Gerardo, JJ y Lucila; es a través de estas líneas que tratamos de recordar o mostrar el lado maravilloso de un país y de un planeta que descuidamos o que simplemente olvidamos que esta ahí para darnos mutuamente la mano.

Juan de Dios dijo...

que linda es mi tachira con sus hermosos paisajes. te estare visitando pronto, deleitandome con su gente, lugares y constumbres.