jueves, 2 de agosto de 2007

CELEBRANDO UN AÑO VIAJANDO POR LA VIDA

Todo paso por la vida es un viaje que se hace interesante en la medida en que uno decida dar los pasos para conocer lo que esta detrás de la montaña que esta frente a nosotros al asomarnos en la ventana, y que solo es valido cuando primero se llega a la cima de ese cerro verde, para poder contemplar el paisaje por completo.

Es así como uno va caminando por rincones de un mundo que nunca deja de sorprender, porque gracias a la fe del hombre y la inmensidad de Dios siempre hay una nueva obra por conocer, por lo que nunca se agota las opciones para seguir continuando el recorrido como todo un viajero.

La verdad es que hoy podría detenerme para hablar de aquellos espacios que han dejado una huella imborrables en el alma y en la mente, pero con toda la seguridad de las palabras que definen estas líneas puedo decir que hasta ahora no hay nada igual a esta tierra bendita la cual tiene en cada punto de su geografía una característica que lo hace inmensamente grande, y por eso no me canso de disfrutar y de compartir con los demás los encantos de esta imponente Venezuela.

Si hay un paisaje que deja su marca para toda la eternidad son la de los atardeceres en el Río Orinoco, justo en la inmensidad de sus aguas que pasan por el norte de nuestro gran Amazonas, momentos como el agua se hace espejo y la calma atrapa la fuerza que viene empujando a las aguas del gran Padre; pero es más bien el imborrable horizonte que se hace vida y pasión sobre las tranquilas aguas del frágil Parque Morrocoy, donde sus cayos son reservorio de biodiversidad marina, así como de aves que hacen de este lugar su hogar eterno; aunque siempre existe una pico nevado que hace que camine por sus serranías y así visitar sus espacios que te vuelven nada en el medio del silencio de la brisa andina.

Cada mañana al levantar una de las primera alegrías del día es poderse asomar a la ventana y ver El Ávila llenarse de colores entre el sol y los matices del amanecer, haciendo que la compleja Caracas tenga siempre su norte esperanzador; como así ocurre también cuando se siente la lluvia caer sobre las hojas verdes de los árboles que cubren los suelos del Turimiquire, aquella serranía que sube al final de Sucre y al principio de Monagas, haciendo del oriente un lugar con cimas después de aguas marinas que hacen playas placenteras.

Podría pasar horas escribiendo sobre aquellos lugares que permiten que la vida sea un recorrido con mucho sentido, donde los enigmas se vuelven certezas, y lo conocido se transforma en incógnitas silenciosas, y lo que uno más quisiera como regalo en el día de la celebración del nuevo día es que esto se mantenga eternamente sobre los suelos de un espacio esperanzador y de mucha emoción.

4 comentarios:

Lucila dijo...

Un abrazo en su celebración.
Este blog me hace querer más a mi patria y creer mucho en nuestra gente.
Me anima y me invita a recorrerla con emoción y confianza.
Saludos!

Consuelo dijo...

Me uno a tu celebración y a tus sentidas palabras... que vengan muchos años mas de disfrute y realce de las cosas hermosas que esta tierra de gracias tiene para brindar :)

Felicidades¡¡

JJ - dijo...

Regreso como nueva justo en tu celebración.
Te acompaño con un abrazo.
En tu blog puedo respirar aire puro. Iluminarme con esas maravillosas fotos y refugiarme en tus letras que me hacen volar.
Besos!

VIAJERO dijo...

La verdad a todos muchas gracias por sus palabras, ha sido un comienzo de mes muy duro, bajo un ritmo cambiante, pero con toda seguridad todo volvera a su lugar. Su visita siempre es motivo de alegría.