lunes, 16 de marzo de 2009

BOGOTÁ: LA ATENAS DE AMÉRICA

Hace unos meses una gran amiga me invitó a escribir un artículo sobre una de las ciudades que tanto quiero y que siempre recuerdo con cariño: Bogotá. La misma fue publicada en la revista Con Instinto donde Wanda Salamanqués forma parte del Consejo Directivo. Gracias por la oportunidad. Para quienes deseen el nuevo número pueden buscarlas en las Paradas Inteligentes y en los vuelos de la línea aérea LASER. Ahora los dejo con este paseo por la Atenas de América:

Es una tarde brillante, el sol se puede ver a través de la ventanilla del avión, mientras se baja la mirada se puede disfrutar de grandes extensiones de siembras, el colorido de las flores que son uno de los más grandes orgullos de este país al cual se esta apunto de visitar, mientras se escucha la voz de la aeromoza que ya se esta próximo a aterrizar en el Aeropuerto Internacional de El Dorado de Bogotá.

Es así como comienza la aventura en una ciudad que la primera impresión que da es su encantadora educación, un buen día nunca falta, el saludo respetuoso hacia su merced, o el que le ofrezcan un "tíntico" refiriéndose a su café de dulce aroma pero de fuerte sabor, esto es solo parte del trato de los bogotanos hacia sus visitantes.

Esta ciudad ubicada entre los cerros de Monserrate y Guadalupe se extiende desde el sur hacia el norte mostrando en sus calles y avenidas como se fue transformando su urbe pasando por una arquitectura colonial muy bien conservada, hasta llegar a los altos edificios y los amplios centros comerciales.

La Candelaria es la zona por excelencia para el encuentro con la historia, la presencia de la huella de la colonia y de los próceres de la independencia neogranadina se sienten en sus calles empedradas y sus casas de grandes ventanales. Es sin duda una obligación pasar por la Casa de la Moneda para contemplar su colección de Arte y Numismática del Banco de la República, y varias salas de exposiciones temporales. Otro lugar donde uno debe deleitarse es en el Museo Arqueológico en la Casa del Marqués de San Jorge, la cual fue edificada a finales del siglo XVII, en ella se conserva la más importante colección de cerámica precolombina que posee Colombia. Como dato curioso, en estas callas de La Candelaria se encuentra la infraestructura que albergo la primera biblioteca pública del continente americano en el año de 1777, hablamos del Palacio de San Carlos, el mismo que fue lugar de alojamiento del Padre de la Patria Simón Bolívar, y de la cual tuvo que escapar por una ventana ya que lo buscaban para detenerlo, fue este suceso uno de sus últimos capítulos en la vida política del Libertador en la Nueva Granada.

Bogotá también se destaca por su arquitectura moderna, una de sus mejores representaciones es el Museo del Oro, considerada la más importante del mundo en su genero. En ella se encuentran nada más que 34.000 piezas de oro, además de varias exposiciones temporales y permanentes, siendo para sus habitantes toda una costumbre el llenar los museos los fines de semana.

La historia y el arte se combina con la vida cotidiana, entre las avenidas congestionadas, entre sus ciclo rutas, donde estudiantes y profesionales viajan en sus bicicletas a universidades y trabajos, pero son los días domingos que tomar la bici es todo un placer, ya que desde muy temprano y hasta la tarde Bogotá es prácticamente una gran pista de ciclismo, gente disfrutando y recorriendo la ciudad, combinando el deporte y colaborando con el medio ambiente, sin olvidar que más de uno aprovecha para comprar un recuerdo en los mercados artesanales, o simplemente tomarse un jugo refrescante cerca del Parque de la 93.

Debido al amplio movimiento artístico en la ciudad de Bogotá, en ella se da anualmente eventos de gran importancia como el Festival Iberoamericano de Teatro, el cual coincide con la Semana Santa, para que los bogotanos puedan disfrutar de las mejores puestas de las tablas del mundo.

Para los amantes de la literatura tiene una de las ferias más importantes del Libro de la región, que además es un lugar de encuentro para las grandes luminarias de las letras hispanas.

Para decir que uno estuvo en Bogotá, es necesario probar un sabroso "ajiaco", una sopa a base de varios tipos de papá (ya que en Colombia se cosechan más de diez tipos de este tubérculo), lleva pollo, maíz, especies, y debe estar acompañado por crema de leche y alcaparras, divinamente placentero. Si a su llegada a Bogotá le pega la altura un ajiaco será la solución a sus problemas.

Para quienes gustan del mundo de la moda, Bogotá es una vitrina en lo que es el buen vestir y el calzar, si de compras se trata, en la capital colombiana encontrará todo tipo de tiendas en los centros comerciales como el Andino, el Unicentro, la Hacienda Santa Bárbara, por solo nombrar algunos de los más destacados.

Quienes están en búsqueda de la buena joyería, Bogotá cuanta con varios comercios especializados en piedra más bella de tierras colombianas, la esmeralda. Estas majestuosas joyas verdes se pueden ver en sus diferentes formas y expresiones orfebres. Los precios varían mucho, ya sea por la transparencia, la talla y el peso en quilates son los principales indicadores de su valor. Si piensa comprar una esmeralda debe realizarse únicamente en joyerías acreditadas y exigir que sean certificadas, de lo contrario no hay garantía de su autenticidad.

Para contemplar desde lo alto el encanto de la ciudad, subir a la Monserrate es la mejor decisión que puede tomar. Esta montaña que cuenta con más de 3.152 metros sobre el nivel del mar, se puede subir en un viaje corto en funicular para poder ver desde ahí la amplia ciudad, y sentir el cielo rozando la piel. Aquí además de la hermosa vista, cuenta con un Santuario donde muchos feligreses van a cumplir con su santa fe. Cuenta con excelentes restaurantes, así como un ambiente propicio para conquistar a un corazón bogotano.

Bogotá tiene un ambiente maravilloso, es una ciudad donde existe una alta calidad de vida, sus calles limpias, adornadas por mantos verdes, donde el olor a grama se mezcla con la fragancia del frío que en la mañanas y las noches se hace sentir en sus calles, aquella pequeña llovizna mañanera que indica apenas comienza, y aquel sol que brilla iluminando la sonrisa de todos aquellos que transitan en esta ciudad de unos ocho millones de habitantes.

Sus parques como el Simón Bolívar, es el espacio ideal para botar la energía acumulada del día, o para simplemente acostarse bajo la sombra de un árbol para leer un buen libro, o escuchar el canto de las aves que hacen vida en este espacio paisajístico de la ciudad.

Al caer la tarde es un ritual sentarse en algunos de los tantos cafés con sus mesas en espacios abiertos, temas como teatro, cine, literatura, moda, deportes se oyen de las bocas de quienes comparten esa tarde noche con el aroma del café colombiano, y de seguro en algún lado esta la pareja que se miran con esos ojos de enamorados que no se dan cuenta que la gente pasa a su lado en esta movida ciudad donde las estrellas están más cerca, y donde los más movidos terminan la noche bailando en algún local de la llamada Zona Rosa de la calle 82, para despedir con buen ritmo la visita a la ciudad con Alexander Von Humboldt llamo la Atenas de América.
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Fotografías: Colprensa.

2 comentarios:

albatros dijo...

Muy interesantes y completos los datos que aportas de esta interesante ciudad Sin duda un buen referente a tener en cuenta a la hora de visitarla. Sl2.
Yo cuando viajo suelo entrar en Trivago ya que posee una gran cantidad de información y datos de interés referente a viajes y lugares a visitar. SL2

Viajero dijo...

Muchas gracias por tu visita. Una ciudad como Bogotá hace que las líneas lleguen al papel con frescura.

Saludos.