martes, 20 de mayo de 2008

ORICAO: UN CLUB DE HISTORIAS Y ENCANTOS

El olor a mar, la música del río, el verdor de su paisaje, el sabor del pescado de esas aguas, y el calor del sol que irradia sobre este lugar hace de Oricao un paraíso que estimula los cinco sentidos.

Este complejo ubicado en el extremo occidental del Estado Vargas, pasando el pueblo de Las Salinas vía al famoso poblado de Chichiriviche de la Costa, justo entre estos dos lugares del Liotral Central se encuentra este espacio que reúne lo mejor del clima de montaña y las cristalinas aguas de sus playas, acompañado del río que le da el nombre a este sitio tan especial.

Oricao se comienza a desarrollar como club a finales de la década de los 70’, toda una joya de arquitectura, ingeniería y paisajismo que buscó darle a sus visitantes el espacio ideal para pasar unos días de playa, donde cuente con las comodidades de cabañas para pernotar, restaurantes, bares, discotecas, canchas deportivas, piscinas, para que los socios y visitantes de este complejo no sientan la necesidad de salir de ahí. Este se logro y los resultados están a la vista.

Para quien escribe estas líneas, hablar de Oricao, es hablar de gran parte de su infancia, en la cual disfruto lanzándose de los diferentes toboganes de agua, jugando futbolito en varias de sus canchas, haciendo castillos de arena en la playa, o comiendo una buena parrilla muy cerca del río.

Son muchas las historias que podemos contar aquí sobre el crecimiento de Oricao, por ejemplo, poca gente sabe que parte de los terrenos del club eran de un viejo cementerio, justo debajo de lo que hoy son los vestuarios del aérea de las piscinas, allí se encontraron varias calaveras; o el bote de la pizzería de la playa, que llego a la orilla sin ocupantes, algo deteriorado, y el cual fue tomado para realizar el restaurante que hoy conocemos ubicado en este lugar; o porque no contar que las rocas que forman el rompe olas de la playa fueron sacados de la montaña que este ubicado del lado oeste, y que la primera vez que realizaron la explosión para sacar dichas rocas, las mismas salieron volando por todo el club generando algunos daños menores.


La Piscina Pozo y sus hidrotubos, fueron para su momento los más altos de Venezuela, una sensación unica, el principal atractivo de Oricao, la gente hacia largas colas por las escaleras para poder lanzarse y sentir la adrenalina al máximo. Hoy estos hidrotubos son el inicio de una serie de toboganes de agua que existen en todo el país, pero nadie le quitara su condición de pionero.

Una de las cosas que siempre hizo de Oricao un lugar “extremo”, es la difícil carretera que nos lleva hasta ahí, eso si, de hermosos paisajes, además del encuentro con estructuras fascinantes como el Castillo ubicado vía Tacoa.

Oricao, sin duda que es un paraíso de mar cristalino, de excelentes piscinas para todos los gustos, de buenos restaurantes, con una cancha de softball de las mejores del país, y con una combinación de elementos que hacen de este el lugar perfecto para vacacionar o simplemente pasar un fin de semana.

Fotografías:
1. German Febres.
2. Israel Loreto.
3.
http://www.oricao.com.org/